La Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRI) del Parlamento Europeo ha votado a favor de una nueva normativa sobre las normas de bienestar y trazabilidad de perros y gatos en la Unión Europea, pero la decisión ha sido recibida con duras críticas por parte de los defensores de los animales, que advierten que las medidas no son suficientes para combatir el comercio ilegal y proteger a millones de animales.
La votación, que tuvo lugar el martes, aprobó con 35 votos a favor, 2 en contra y 9 abstenciones, las primeras normas de la UE sobre la cría, el alojamiento y el manejo de perros y gatos. Las nuevas reglas propuestas exigen que todos los perros y gatos en manos de criadores, vendedores y refugios sean identificados individualmente con un microchip y registrados en bases de datos nacionales interoperables.
Sin embargo, la normativa ha generado una fuerte oposición debido a que la mayoría de los miembros de la Comisión AGRI votaron en contra del microchip obligatorio para todos los perros y gatos, y a favor de una larga lista de exenciones. Esta decisión, según los críticos, socava gravemente la eficacia de la futura legislación. Una de las principales preocupaciones es que la normativa no se aplicaría a los propietarios particulares.
Eurogroup for Animals, coalición europea por la defensa de los animales de la cual AnimaNaturalis es parte, argumenta que esta votación aleja la propuesta de una lucha eficaz contra la cría ilegal y las granjas de cachorros y gatitos, conocidas como puppy mills. Advierten que una gran parte de los criadores, que en algunos casos podría llegar hasta el 80%, podría quedar fuera del ámbito de aplicación de la propuesta, lo que contribuiría indirectamente a la sobreoferta y el abandono de animales.
El comercio de perros y gatos en la UE tiene un valor anual de 1.300 millones de euros, y se estima que el 79% de estos animales proceden de criadores ilegales o fuentes no rastreables. La falta de un sistema de identificación armonizado en toda la UE permite a los traficantes eludir las leyes cruzando las fronteras.
La propuesta de la Comisión AGRI también incluye medidas como la prohibición de la cría entre parientes cercanos y la prohibición de separar a los cachorros y gatitos de sus madres antes de las ocho semanas de edad. Además, para evitar el fraude, se ampliarían las normas para cubrir también los movimientos no comerciales de animales de compañía que entran en la UE y que posteriormente podrían ser vendidos.
El futuro de esta legislación está ahora en manos del pleno del Parlamento Europeo, donde se espera que la propuesta se someta a votación en julio El resultado de esta votación determinará si la Unión Europea mantiene su ambición original de proteger el bienestar de los animales de compañía o si, como temen los críticos, deja desprotegidos a millones de perros y gatos.





